Quien ha comido su pan
En la desnuda mesa de la piedra salvaje,
Y ha encendido en la noche del presagio
Su llama natural, para enterrarla
Mucho antes que los vientos del rocío
Barran la anchura turbia de las huellas
Para que pase limpia la mañana.
Quien fue pastor secreto de animales perdidos
O sorteó los desiertos entre espinas errantes
Cuando la sombra ahogaba las manos apretadas.
Quien bebiendo licores de tenaz rebeldía
Hasta colgó un cilicio de vigilia en sus huesos
Y llenó con palomas los bolsillos del sueño.
...Ese lleva en sus manos la fórmula sagrada,
capaz de nivelar las eternas balanzas
con que se pesa el vértigo fósil de la tierra.